
Al día siguiente nos tocaba visitar la capital de España, Madrid. Aquí teníamos que visitar el Palacio Real, pero no pudo ser, ese día no estaba permitida la entrada al público; sí que tuvimos la suerte de ver el cambio de la Guardia Real, este acto da gusto ver, no siempre llegas a tiempo de presenciarlo. A continuación fuimos a la Plaza Mayor, donde nos dieron un tiempo libre para tomarnos algo. A renglón seguido estuvimos en la Puerta del Sol, o sea en el kilómetro cero de España. Por la tarde y habiendo comido antes frente a la estación de Atocha, fuimos a visitar el estadio de fútbol Santiago Bernabeu, previo pago de 12 euros por persona; es un disparate pero no siempre tienes la oportunidad de admirar una obra de esta magnitud y de ver el museo
de la historia de un club con más de 100 años desde su fundación.
El día 22 correspondía visitar Las Tablas de Daimiel y Las Lagunas de Ruidera. Pudimos disfrutar de toda la belleza que nos ofrece allí la naturaleza. Por mucho esfuerzo que hagas para contarlo o explicarlo, te quedas corto; lo mejor es verlo con tus propios ojos, apuntarse a estos viajes.
De este viaje tengo que destacar dos cosas muy importantes, al menos para mí: el buen comportamiento de todos los que componíamos el grupo y el buen trabajo del conductor y de la azafata que nos acompañó.
JUAN RODRIGUEZ NAVARRO